Un rumor se hace viral en cuestión de minutos, se intensifica en las redes y los medios tradicionales conforme avanzan las horas. Mi reacción inmediata es una sensación partida por la mitad, una lleva desconfianza, la otra incertidumbre. Entre las dos me incitan a no bajar la guardia, “no les creas, solo es otra de sus obras” (aunque está muy bien montada).
Sin indagar en el hecho de la captura de un capo, (ya que los medios se han encargado de saturarnos con el tema) las diferentes reacciones permiten percibir los sentimientos de la gente al respecto.
Las reacciones de aquellos que marchan en las filas del partidismo en las cuales se destaca el festejo de un gol, (esperemos no se nos convierta a toda una nación en un irreparable autogol) ponen en alto el nombre de su partido y elevan a su máxima expresión lo elogios a un presidente frecuentemente rechazado.
Y es esto parte de lo que hace suponer una manipulación de los hechos montados en días pasados con el fin de elevar la aceptación de un partido claramente rechazado por el mexicano que hasta el momento permanece fuera de las garras de su seducción.
En contraste están las diversas opiniones afirmando que todo se trata de una novela más, de la lucha de un gobierno por ganarse la aceptación y reconocimiento de sus ciudadanos, de un convenio para quedar bien con el pueblo y conquistar el visto bueno de los gobiernos extranjeros.
Algunos podrían afirmar que así funciona la política y que es trabajo de los políticos actuar de esta manera. Pero en el México actual no se necesitan más promesas de oasis próximos. Al ver un gobierno que afirma no ser como el de los 72 años actuar justamente como tal, es difícil, casi imposible para un mexicano no dar un trago de amargura seguido por un escalofrió aterrador al pensar que estamos de regreso a aquellos tiempos de una política que maquilla todo lo que vende, asesina al que opina, y deja vivir al que le aplaude…. No sin antes hacerlo trabajar todo el día con un salario mínimo injusto, echar a perder sus ambiciones y su futuro vendiendo su nación.
Pero esperemos que el oasis este próximo, la violencia se termine, los secuestros desaparezcan, la seguridad exista y el gobierno brinde una vida digna a cada ciudadano de este país. Esperemos que los escépticos estemos en un error y sea solamente nuestra paranoia la que no nos deja tranquilos.
